Tengo ganas de claridad pero todo está lleno de humo, las ventanas empañadas no me dejan ver lo que hay al otro lado y la niebla de la noche me impide avanzar de forma precisa. Tengo un nudo en la garganta y los pájaros de mi cabeza ya no dicen "pio", hay un silencio que me asusta y no es normal pero, pensándolo bien, en mi vida no hay nada normal. Coge el coche. Conduce. Sólo quiero esperar a que aparezca el sol.
"Se tú e intenta ser feliz pero, ante todo, se tú", Dad.
miércoles, 2 de febrero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
let's do it in secret
Que tu piel se ponga de gallina cuando hace frío no me sorprende, tampoco que siempre sepas lo que quieres pero que te cueste decidirte. Lo que no es normal soy yo, esta encrucijada entre qué es y qué creo que es, que la esencia de las cosas nunca se pierde si tú no la modificas, pero estoy jodidamente cansada de tener sueños y pesadillas alternadas paradójicamente por un conejo con reloj. Que quiero saber ya qué significa esa mirada, que nunca me conformo y busco otra, pero también se que yo soy más fuerte que mis debilidades, que las tengo pero que las controlo, aunque no siempre. Eso llega a ser muy excitante. Mis palabras no son relevantes en un diagnóstico encaminado hacia el apocalipsis pero no rehuyas de la posibilidad de que un día de estos acabe "accidentalmente" en la cama que siempre está sin hacer y ya no esté yo sola fumándome uno, disfrutando del silencio, pensando en lo que pienso.
viernes, 28 de enero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
Se trata de códigos
Hoy he aprendido algo fascinante. Todo lo que te rodea comunica, tú mismo lo haces, aunque nos mantengamos en un silencio sepulcral, y nadie puede evitarlo. Sólo, la única tarea esencial, es mirar y escuchar esas señales, que te permiten llegar hasta lo más profundo de cualquier cosa. Y eso te hará grande.
No quiero hacer conjeturas pero, se podría comparar a una relación. Sí bueno, puedes estar una noche de fiesta, ciego máximo, humo, alcohol, sexo, drogas, fichas a uno y acabas en la cama. Decides comenzar algo parecido a una relación, lo que ahora se dice "rollo" o ""amigo"", es decir, estamos en mutuo acuerdo de que vamos a seguir follando durante, con suerte, dos o tres semanas pero ni somos novios ni te puedes liar con nadie, luego veremos qué pasa.
Todo esto está muy bien, el sexo liberal y eso, pero cuando pasan esas dos/tres semanas y llega un momento en el que ese chico atractivo, de sonrisa conmovedora y culo perfecto deja de ser un sexsexsexsexboy y pasa a ser alguien con el cerebro del tamaño de un guisante, entonces te das cuenta de que esa persona y tú no tenéis el mismo código, no puedo mantener una relación si ni siquiera puedo mantener una conversación, no me aporta nada. Esas personas que sólo saben hablarte a cerca de sus ligues de una noche, su desfase del fin de semana pasado, su su su su. Está claro que es más que necesario una comunicación, corporal en algunos casos y otros no. Si tú mantienes eso, me atrevería a decir que en pocas cosas fracasarás en tu vida siempre y cuando sepas actuar después de haber mirado.
Yo sólo digo, que me parece fascinante la fantasmagórica transcendencia de un simple gesto, una mirada, una posición, y si te das cuenta no hace falta que te fijes mucho para encontrar las señales, están constantemente, se suceden sin parar. Hay que prestarles atención y actuar.
Entonces pienso: "deja de follar con guisantes, a ti nunca te han gustado las verduras. Mira a tu alrededor, no hace falta que sea muy lejos, y ves a por aquellos que son como esponjas, los que todos los días te sorprende pero también hay un momento del día en el que lo quieres matar e incluso te cae mal, pero luego echas el mejor polvo de tu vida mientras él no aparta sus ojos de los tuyos, porque no hace falta que escuche tus gemidos para saber que te gusta, lo sabe sólo con mirarte y, después ríes hasta quedarte dormida con la sonrisa en la cara. Será literalmente imposible explicar la experiencia."
No quiero hacer conjeturas pero, se podría comparar a una relación. Sí bueno, puedes estar una noche de fiesta, ciego máximo, humo, alcohol, sexo, drogas, fichas a uno y acabas en la cama. Decides comenzar algo parecido a una relación, lo que ahora se dice "rollo" o ""amigo"", es decir, estamos en mutuo acuerdo de que vamos a seguir follando durante, con suerte, dos o tres semanas pero ni somos novios ni te puedes liar con nadie, luego veremos qué pasa.
Todo esto está muy bien, el sexo liberal y eso, pero cuando pasan esas dos/tres semanas y llega un momento en el que ese chico atractivo, de sonrisa conmovedora y culo perfecto deja de ser un sexsexsexsexboy y pasa a ser alguien con el cerebro del tamaño de un guisante, entonces te das cuenta de que esa persona y tú no tenéis el mismo código, no puedo mantener una relación si ni siquiera puedo mantener una conversación, no me aporta nada. Esas personas que sólo saben hablarte a cerca de sus ligues de una noche, su desfase del fin de semana pasado, su su su su. Está claro que es más que necesario una comunicación, corporal en algunos casos y otros no. Si tú mantienes eso, me atrevería a decir que en pocas cosas fracasarás en tu vida siempre y cuando sepas actuar después de haber mirado.
Yo sólo digo, que me parece fascinante la fantasmagórica transcendencia de un simple gesto, una mirada, una posición, y si te das cuenta no hace falta que te fijes mucho para encontrar las señales, están constantemente, se suceden sin parar. Hay que prestarles atención y actuar.
Entonces pienso: "deja de follar con guisantes, a ti nunca te han gustado las verduras. Mira a tu alrededor, no hace falta que sea muy lejos, y ves a por aquellos que son como esponjas, los que todos los días te sorprende pero también hay un momento del día en el que lo quieres matar e incluso te cae mal, pero luego echas el mejor polvo de tu vida mientras él no aparta sus ojos de los tuyos, porque no hace falta que escuche tus gemidos para saber que te gusta, lo sabe sólo con mirarte y, después ríes hasta quedarte dormida con la sonrisa en la cara. Será literalmente imposible explicar la experiencia."
domingo, 23 de enero de 2011
Starting the road
Dentro de poco, estaré en un sitio en el que nunca he estado. Cogeré mi bicicleta, vieja pero eficiente, y pedalearé hasta llegar donde se acaba la tierra, con un sol rosado donde se acaba el agua. Estaré toda la tarde y será para disfrutar, respirar aire en el espacio más abierto del mundo, pensar en mis cosas, mis amigos, en él. No será una tarde aburrida, pues siempre el final de los momentos jodidamente intrigantes son los mejores.
domingo, 16 de enero de 2011
Y nos sentamos los dos en aquel banco, pero el no me miraba, sabia que estaba ahi, a su lado, pero era incapaz de girarse. Yo descaradamente tenia mi mirada clavada en él y se representaba en mi cabeza el momento en el que se cruzó conmigo una tarde por casualidad. No fue casualidad. Sabe que acabaremos en la cama y que cuando despierte no le llevaré el desayuno porque seguiré durmiendo. Y si me levanto antes, me lavare los dientes.
Lo se, y él también.
Lo se, y él también.
viernes, 14 de enero de 2011
Me encontraba fatal, la verdad es que fue uno de esos días en los que estoy sola, sola mañana tarde y noche, pero no me resultaba ningún inconveniente. Uno en el que me tiré el 98% del día riendo (sin contar mis modestas 10 horas de sueño) y el restante 2% llorando. Yo qué se, porque me apetecía, pero la verdad es que ese 2% pesaba, como siempre. Llego a la conclusión de que soy una persona que no debería tener mucho tiempo libre. "No te acostarás sin haber aprendido algo nuevo" dicen algunos.
El caso es que fui a una farmacia que hay en la esquina del pasillo de mi habitación. Si os digo la verdad, la farmacéutica no parecía de fiar. Dudo que tuviera alguna licencia y además con ese moño enganchado con no se que tipo de pinza con garras que a mi no me sirve para nada y el denso humo que se esparcía por la sala acompañado de una extraña música de fondo se acercaba más a una especie de jungla/tablao de flamenco que a un establecimiento en el que me vendieran algo contra mi mal.
Entré sigilosamente pues antes que nada la mujer me advirtió de que en la habitación de al lado descansaba una pareja un tanto cascarrabias con los temas que se desarrollan a partir de las 24:00 h. Le pedí lo que necesitaba y tras algún interrogatorio dio con lo que buscaba. Nada que mis dotes persuasivas no puedan arreglar. En realidad algún día se lo tendré que devolver.
Volví a mi puerta, la del final del pasillo. Me puse al tema. Me dijo, la farmaceutica, que el cannasalicilbis era un medicamento muy efectivo, aunque sólo apto para algunos, pues tenia algún que otro efecto secundario. Lo preparé y me tomé la dosis adecuada que venía en el prospecto.
El caso es que fui a una farmacia que hay en la esquina del pasillo de mi habitación. Si os digo la verdad, la farmacéutica no parecía de fiar. Dudo que tuviera alguna licencia y además con ese moño enganchado con no se que tipo de pinza con garras que a mi no me sirve para nada y el denso humo que se esparcía por la sala acompañado de una extraña música de fondo se acercaba más a una especie de jungla/tablao de flamenco que a un establecimiento en el que me vendieran algo contra mi mal.
Entré sigilosamente pues antes que nada la mujer me advirtió de que en la habitación de al lado descansaba una pareja un tanto cascarrabias con los temas que se desarrollan a partir de las 24:00 h. Le pedí lo que necesitaba y tras algún interrogatorio dio con lo que buscaba. Nada que mis dotes persuasivas no puedan arreglar. En realidad algún día se lo tendré que devolver.
Volví a mi puerta, la del final del pasillo. Me puse al tema. Me dijo, la farmaceutica, que el cannasalicilbis era un medicamento muy efectivo, aunque sólo apto para algunos, pues tenia algún que otro efecto secundario. Lo preparé y me tomé la dosis adecuada que venía en el prospecto.
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